Un precedente abstracto: “Perro semihundido” de Francisco de Goya

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Transmitir una idea tiene tantos idiomas como abstracciones resultantes. Francisco de Goya (1746- 1848) ofrece en su extensa obra pictórica una serie de ideas que vincula el color con la ideología, como señalase Laurent Matheron en Goya 1858.  En lo personal, Goya siempre me ha parecido el Quevedo de la pintura, y me es difícil disociar estos íconos de un arte que dice y expresa inconformidad a través del lenguaje que cada uno utiliza. Baste recordar que en la serie de Caprichos de 1799, hay 26 “sueños” con motivos críticos a las costumbres, oficios, vicios y personajes de la época que recuerdan a Sueños, la obra de Quevedo de 1627. Tanto Quevedo como Goya conocen las ideas artísticas, culturales y políticas que agitan sus respectivas épocas.

Sin embargo me limitaré a comentar la imagen que lleva consigo esta entrada. Realizada entre 1819 y 1823, Perro semihundido  es un mural que posteriormente se transfirió a lienzo y que actualmente se encuentra en el Museo del Prado. Se cree que la pintura contó, originalmente, con otros elementos, como una roca en la parte derecha con dos pájaros: uno descansando en la piedra y el otro volando. Esta pintura se suele catalogar entre las Pinturas Negras de Goya.

No es claro el motivo de la pintura: se trata de un perro atrapado (quizás) por un alud de arena que mira hacia arriba, donde se difumina un espacio amarillo-ocre que ocupa gran parte del espacio. Creo que en esta composición, existen elementos abstractos que invitan a observar con detenimiento la obra y encontrar la idea que encierra su (aparente) sencillez metódica.  El color, transmite sequedad y densidad, volumen que impregna al cuadro ante la inmovilidad y la quietud del animal atrapado.

Me parece, es clara la desesperación y el miedo “casi humano” que la mirada del canino transmite a través de un perfil estático . Sin embargo, la pintura que observamos no nos “violenta” como otras Pinturas negras de Goya: baste recordar el Duelo a garrotazos (1821-23), Saturno devorando a uno de sus hijos (1821-23) o los mismos Caprichos. En esta pintura no tenemos la dinámica de los mozos que pelean, ni la sangre y violencia visual del dios carnívoro; todo se resume en el temor de la mirada. La quietud del animal parece ser consonante con la falta de esperanza, mientras el vacio anuncia una muerte lánguida. Este cuadro forma parte del advenimiento del arte moderno que utiliza la imagen como pensamiento que reflexiona sobre el mundo, interpretándolo. Todorov apunta en su trabajo Goya a la sombra de las luces, que estos principios de arte moderno no crearon tradición ni en España ni en Europa. Sin embargo, claramente Goya exploró niveles de abstracción (presentes en este cuadro) que otros artistas consolidarían.

El pensamiento figural (concepto que Yves Bonnefoy desarrolla en Goya, les peintures noires) está relacionado con la reflexión que Perro semihundido expresa en términos abstractos: el miedo y el deseo por sobrevivir. Si el arte abstracto es una percepción e interpretación del mundo, este cuadro se adscribe a la inquietud y la muerte. Creo que el precedente abstracto de la obra de Goya sienta bases en un concepto que desarrolla con la intensidad de los posibles. Y esta pintura maneja la abstraccióna a partir de figuras concretas, pero con la incognita que encierran las pulsiones humanas.

Alejandro Loeza

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