El amor médico

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El repertorio de comedias de Tirso de Molina es difícil de categorizar temática o estructuralmente. La versatilidad del mercedario esta presente en una de sus más famosas obras: El amor médico. De difícil datación exacta, la comedia se cree fue escrita entre 1619 y 1626 aunque la encontramos publicada en la Cuarta parte de comedias de 1635.  El momento en el que transcurre la única acción de la comedia está ubicado entre 1497 y 1498. La pieza trata del amor no correspondido de la estudiante de medicina Jerónima por Gaspar. Las escenas están ambientadas en Sevilla y Coímbra, con referencias a Toledo y Lisboa. El final de la obra se apega a la estructura de una comedia de enredo ya que concluye con el casamiento múltiple. Sin embargo, hay elementos que también se desapegan de esa heterogeneidad de la comedia de enredo.

Presentada en tres actos, se muestra una clara evolución dirigida de su protagonista Jerónima, quien en la primera parte expresa su deseo amoroso por Gaspar quien después de vivir un mes en la misma casa, no se ha presentado a ella. En el segundo acto tiene un plan que le permitirá alcanza el amor de Gaspar, aunque la intervención de otros personajes le hará resolver los enredos amorosos que se presentan. El tercer acto cierra con la solución del enredo, mostrando el curioso ingenio de Jerónima, capaz de realizar su idilio a partir de su dedicado uso de la medicina.

Desde el primer acto Jerónima defiende el oficio médico, el cual no era bien considerado por la sociedad del siglo XVII. En la misma obra encontramos elementos sobre este contexto, como la preocupación de Estefanía por estar enamorada del doctor Barbosa. Pero el interés de Jerónima por la medicina no sólo es genuino, sino que también busca reivindicar ese mal concepto:

Quiteria:

pero, ¿por qué ha de estudiar
medicina una mujer?

Jerónima:

Porque estimo salud,
que anda en poder de ignorantes…
¿Piensas tú que seda y guantes
de curar tienen virtud?
Engáñaste si lo piensas;
desvelos y naturales
son las partes principales
que con vigilias inmensas
hacen al médico sabio (vv.143 – 153)

Pero el genuino interés de Jerónima por la medicina se combina con el deseo amoroso que le despierta Gaspar, amigo de su hermano Gonzalo. Gaspar se oculta en casa de Gonzalo y Jerónima, pues huye de un asesinato que cometió por un caballero que murmuraba en Toledo sobre el idilio que mantuvo en dicha ciudad con la dama Micaela. Decidido a huir a las Indias portuguesas, Gonzalo le sugiere que lo haga a las Indias españolas, con paso previo por Portugal. Una vez puesto en marcha el plan de Gonzalo, Jerónima explica como usará el gusto por la medicina y  su pasión amorosa:

Jerónima:

En accidente de amor
no cura bien el dotor
que no cura para sí. (vv. 322- 324)

Las acciones se trasladan a Coimbra, ya que la peste asola Lisboa. A propósito de la Atenas de Portugal, se introduce unos versos laudatorios de la ciudad en voz de Gaspar:

Coimbra celebrada
por la fama presente y la pasada;
benévolo su clima,
fértil su territorio, en cuya estima
cristales del Mondego
compiten con el Tajo, y el sosiego
convidando a las Musas                              (vv. 1235-1241)

Ya en Coimbra, Jerónima se hace pasar por doctor para curar la melancolía amorosa de Estefanía, nuevo idilio amoroso de don Gaspar. Sin embargo, Estefanía se enamora del doctor Barbosa, quien no es otro sino Jerónima. Rodrigo, amigo de Gaspar, se interesa sentimentalmente por Estefanía. El enredo aumenta con el desprecio que siente Gaspar por el doctor Barbosa. Sin embargo, Gaspar vuelve a mudar de interés sentimental ante Marta, la hermana del doctor Barbosa, también Jerónima disfrazada. De forma paralela la sirvienta de Jerónima, Quiteria, y el gracioso que sirve a Gaspar, Tello, van parodiando y bufando los discursos amorosos a través de las comedia. Los chistes escatológicos tampoco faltan:

Tello:

Un viernes le pregunté:
“¿qué tengo que cenar yo?”.
“cagados” – me respondió-,
“Cómalos vuesa mercé,
– la dije-, y pullas a un lado
que tiene muchas arrugas”, (vv. 1285- 1290)

Pero retomo el punto del amor y la medicina. En el siglo XVII se creía que la salud estaba relacionada a los humores y su respectiva calidad. Aunque Jerónima no enferma de mal de amor, Estefanía esquematiza un caso arquetípico de doncella enferma por no verse correspondida por el amor, paradójicamente, de su médico, quien le reconoce la enfermedad pero no lo que se lo produce, o al menos no en un principio. Cuando lo descubre es cuando el ingenio de Jerónima resuelve el enredo:

Jerónima:

Primero se han de curar
los efectos que apasionan
el alma que los del cuerpo (vv. 1857 – 1859)

El ingenio de Jerónima resuelve la comedia, pero también le permite obtener una cátedra de medicina e incluso ser médico en la corte. Pero su mayor triunfo está en la fusión que hace de su la pasión por la medicina por su pasión amorosa, pero no permite que la voluntad sentimental gobierne sus decisiones:

Jerónima:

También es enfermedad
el amor y, aunque es afecto
del alma cuyo sujete
es, señor, la voluntad (vv. 2343 – 2346)

Envidias de la opinión
con que estudios autorizo,
llevo cátedra a ignorantes
y pulsos reales obligo,
con vos me descompondrán. (vv. 3327- 3331)

En cambio Gaspar se enamora de toda aquella doncella que ve y le trata, siendo preso de la voluntad amorosa y romántica que muda con cada nueva mujer que se le presenta: al fin y a cabo es ese  Gallo en damas que Tello le recrimina ser. Jerónima, en cambio, utiliza el conocimiento médico para resolver el amor que desea de don Gaspar. De esta forma el ingenio resuelve los deseos amorosos de los protagonistas de la obra, con los enredos y complicaciones que no dejan de estar suscritas en clave barroca. Jerónima está enamorada de Gaspar pero por sus deseos que se ven representados en la figura de una mujer inteligente, hábil y manipuladora que logra sus objetivos sin comprometer sus principios intelectuales, pues, finalmente: Amor, médico, me hizo / y el Amor médico es éste. En esta comedia, la protagonista se viste para lograr sus objetivos intelectuales, sin olvidar sus deseos amorosos.

(Cito por la edición crítica de Blanca Oteiza, Obras completras. Cuarta parte de comedias I, ed. Ignacio Arellano, Pamplona, IET, 1999 )

Alejandro Loeza

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