Cervantes y la confusión actual: “Cervantes en los infiernos” de Ignacio Padilla

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El escritor mexicano Ignacio Padilla (1968) publicó el año pasado el ensayo “Cervantes en los infiernos”, libro que sigue las lineas de “El diablo y Cervantes” (2005). En “Cervantes en los infiernos” Padilla repasa el imaginario que está presente en la obra de Cervantes con respecto al inframundo, la valorización semántica y la funsión que cumple en sus novelas. Siendo Cervantes el ícono de la llamada novela moderna, Padilla muestra como el manchego caracteriza la complejidad de su contexto en los personajes que habitan su obra, con dudas que trascieden al temor del infierno, el diablo y lo extraterrenal.

Libro ganador del premio de Alvar 2011, “Cervantes en los infiernos” viene a catalogarse como una obra que indaga más en la figura literaria, apartir de ella misma, sin elocubraciones anacrónicas. Así, Ignacio Padilla aporta un texto que bien puede ayudar a entender la confusión de nuestra actualidad, tan presente en el siglo XVII por la crisis y la incertidumbre que le tocó vivir al propio Miguel de Cervantes.

Una entrevista a Ignacio Padilla con respecto a esta obra se puede leer en el siguiente enlace:“Ignacio Padilla enseña cómo la duda nos salvará del infierno” de ABC.

 

Alejandro Loeza

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Un comentario en “Cervantes y la confusión actual: “Cervantes en los infiernos” de Ignacio Padilla

  1. Piru

    Es un tema sumamente difícil de tratar si se quiere ser a la vez preciso que profundo y que relevante para el lector actual, impaciente con anacronismos y lecturas largas. Cervantes manejó en el Quijote tanto la figura popular y carnavalesca del diablo, como la figura teológica y filosófica del Demonio —y digo “figura” porque es así como salen en el texto: el diablo de la cacería organizada por los duques; y el Demonio montado en la carreta del auto de las Cortes de la Muerte. El primer cervantista en discernir sobre este punto fue Diego Clemencín, en su edición de la obra de Cervantes (1830s), en la que le reprochó al autor sus descuidos con el léxico, e insistió en que el “diablo” carnavalesco es distinto del “demonio carretero”. Para los lectores que tengan afición a las disquisiciones de carácter teológico les recomiendo “Lo religioso en el Quijote” (1989), de Salvador Muñoz Iglesias, quien se las arregla para hacer de tema tan difícil un ensayo ameno. El libro de Padilla, experto en el tema, no lo conocía hasta hoy pero sé que es autor de “El diablo y Cervantes” (FCE, 2005).

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