Edward Elgar y el diálogo con la muerte a partir de Newman

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Hijo de un afinador de pianos y comerciante de artículos de música, el inglés Edward Elgar (1857 – 1934) se ganó un importante lugar dentro del romanticismo europeo tardío. Las dinámicas musicales de Elgar incluyen obras corales con orquesta, música de cámara y obras para piano. Nacido al oeste de Inglaterra, Edward destacó en instumentos como el organo y el violín. Se trasladó a Londres en 1889, siendo en 1899 cuando estrena su obra más famosa Variaciones Enigma; cerca de las fechas en las que se traslada a su región natal. En 1920 fallece su esposa y desde entonces fue dejando de escribir nuevas obras.

Sus obras más conocidas son la marcha Pomp and Circunmstance, las dos pequeñas piezas para cámara Chanson de nuit y Chanson de matin y Salut d’ amour es la obra m´s representativa en piano. Sin embargo, llama mi atención la pieza El sueño de Geroncio, basada en el poema homónimo de John Henry Newman.

El cardenal Newman escribe alrededor de 1865 un poema teológico que expone un tratado de tipo moral. El poema está dividido en siete partes; en la primera Geroncio siente la pérdida del vigor, creyendo regresar a la nada, mientras que el sacerdote que está a su lado le invita a abandonar el mundo terrenal, en un ambiente de rezos y evocaciones al Antiguo testamento. En la segunda parte, Geroncio explica su tránsito al otro mundo, de forma abstracta y mística mientras un angel se le presenta, cantando la gloria de Dios. En la tercera parte el angel le explica la nueva calidad de su alma, mientras que en la cuarta observa a los demonios y Geroncio pide ver a Dios. La quinta y sexta parte expone el sufrimiento de Cristo y la séptima cierra con un canto a Dios quien enjuiciará el alma de Geroncio. Pero ¿qué es lo que retoma Elgar de este poema?

Elgar utiliza los intrumentos de tal forma que, la composición con siete partes también, entona esa transición del alma de Geroncio. El tema de la muerte sigue presente en Elgar y las cuerdas la muestran como una transición y no una aniquilación, basandose, como es claro, en el poema de Newman. El imaginario crisitano está fuertemente arraigado a la obra, pues la esperanza de la resurrección aliementa los coros glorificadores. La angustia y el gozo acompaña a la orquesta coral que compone Elgar pues muestra la sobriedad y muerte en esta primera parte de forma identica al poema de Newman:

 

De esta forma, la obra de Elgar mantiene los elementos de la muerte presentes en el poema de Newman y logra fusionar las ideas, símbolos y preceptos de la obra lírica del cardenal con las cuerdas intrumentales y los coros que cantan a los místicos, a la muerte como principio y final, lo cual, es un elementos claramente representativo del romanticismo. Edward Elgar supo traducir esos elementos literarios en música que recrease las sensaciones de lo escrito en sonidos.

 

Alejandro Loeza

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