Celos con celos se curan de Tirso de Molina

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Con singular y extraña problemática textual, esta comedia palatina de Tirso de Molina (que algún tiempo fue atribuida a Lope de Vega) continúa con la linea de temática amorosa, enredo y de personajes principales y de alta alcurnia. Representada en Madrid el 10 de diciembre de 1625, la comedia parece tener trazas de parodia anticulterana. La comedia palatina tiene por escenario Milán y cuenta con tres actos. Los personajes principales vienen a ser César, enamorado y correspondido por Sirena, Narcisa, mujer de la corte quien pretende a Alejandro; Marco Antonio, necio que ayuda a Sirena con respecto a sus planes de celos, Diana, prima de Sirena, Carlos, amigo de César y Gascón como el gracioso, ya típico de las obras de Tirso de Molina.

En el primer acto, la escena comienza entre César y Carlos, amigos que se reunen a las afueras de Milán y despiden a Gascón para mayor privacidad. En estas primeras lineas Carlos acusa a César de mal amigo y ambos comienzan a discutir el sentido de la amistad, sus características y sentimientos. Destaca el hecho de que en un principio la acusación puede llegar al desafío, es decir, el duelo en combate. César le advierte a Carlos sobre la amistad que “entre los que la profesan / y su lealtad interesan / ningún secreto ha de haber” (vv. 54 – 56) y añade “Los amigos de importancia, / que se precian de leales, / en los bienes y los males / van a pérdida y ganancia” (vv. 137 – 140). Dicho todo esto, la amistad y confianza se restaura entre los amigos, dando pie a la confesión de César sobre una amante. Saliendo de escena los amigos, Sirena y Diana entran, para dialogar sobre el amor que la primera siente por César. Vuelto a escena César, Sirena le pide que abandone la amistad de Carlos: “Carlos, sea o no leal, / me cansa, y no será bien / César, que queráis vos bien, / a quien me parece mal; / dejarle será señal / de que a mi amor os obligo […] Esto os digo; / leyes de mi gusto son. / César, en resolución / o con Carlos o conmigo” (vv. 531 – 540) Entonces César se debate entre el amor de Sirena y la fiel amistad de Carlos, quien entra en escena anunciando el reciente nombramiento de César como duque de Milán. Mientras tanto, Sirena le da noticias a Diana del deseo que tiene por demostrar cual es la calidad amorosa de César, dándole celos on Marco Antonio, hombre que “vale menos para que lo sienta más”, es decir, un personaje necio. Se continúan una serie de enredos de tipo jocosos con la precensia cómica de Gascón y Marco Antonio, dejando hacia el final de este primer acto, servida la problemática que se complicará a su máxima expresión.

El segundo acto abre con la preparación de la fiesta real con motivo del nombramiento de César como duque de Milán, cuya alegría es interrumpida por Gascón quien le cuenta sobre el supuesto amante de Sirena, Marco Antonio. César duda de que el amor de Sirena por el necio sea real e inmediatamente comprende el plan de Sirena: “¡Qué mal nacido es amor / pues que se aumenta con celos, / enflaquece con regalos / y con disfavores crece!” (vv. 1160 – 1166) Convencido de esto, César aplica el popular dicho al que se debe el título de la comedia pues afirma que “celos con celos se curan” (v. 1385). Aparece por vez primera Narcisa y Alejandro, quienes profesan un amor más bien tibio, pues Alejandro teme de la honra que tiene depositada en su amada. César reconoce en Narcisa una aliada en su plan, que ahora, cuenta con el apoyo de su amigo, Carlos. César le exige a Narcisa que sea su “dama en la apariencia, / ayudadme cautelosa, / dadme venganza discreta” (vv. 1654 – 1656) Narcisa acepta y Alejandro y Sirena, enterados, recelan el nuevo romance. César, convencido del plan, afirma que los celos aumentan el amor.

El tercer y último acto comienza con el diálogo entre Sirena y Narcisa, la primera reclamando el amor de César y la segunda defendiendo su orgullo de mujer. Después de varios discursos, César encuentra a Narcisa llorando, ya que el engaño llega a ser ofensivo, afirmando Narcisa: “¿No he de llorar / injurias no merecidas, / diligencias mal pagadas / y mudanzas no admitidas?” (vv. 2397 – 2400) y de acá César reflexiona sobre los posibles daños que la estrategia de los celos que se curan con celos pudo haber causado en las parejas, con lo cual acude a Sirena para confesarle el engaño y retribuir su amor en ingeniosos versos en romance. También Sirena reconoce su error: “Yo, pues, que esto creía / a la unidad de amor celos ponía, / mas tú, porque presuma / tu poco amor, erráste en la suma. / Ya estoy escarmentada; / vuelve César, no valga cuenta errada / y acábense desvelos; / si en ellos te adeudé ya cobro en celos” (vv. 2549 – 2556) Y César advierte del poder destructor de los celos: “Celos, morid o matadme; / no eslabonéis la cadena / de mi muerte tan aprisa” (vv. 2681 – 2684). Los daños a la honra y en los sentimientos son grandes, pero Alejandro perdona el juego de Narcisa, comprendiendo que esta se vió obligada por César (la alta calidad noble que este tiene) y dispuesto a perdonarlo todo, las parejas se restituyen en felices enlaces matrimoniales, y pese a que todo el acto es un canto a los desastres de los celos como estrategia para aumentar el amor, César dice hacia el final de la comedia que “en materia de amores /según los ejemplos vistos / celos con celos se curan” (vv. 3107 – 3109).

Como se puede ver, esta comedia de Tirso de Molina aporta ingenio en el refranero popular del cual parte el precepto de los celos, aunque quienes vivifican el drama son pertenecientes a la aristocracia italiana. El final de la obra parece atribuir que los celos se curan, en efecto, con celos, pero esta conclusión es engañosa, pues el último acto es un discurso que de forma homogenia culpa a esta estrategia de peligrosa y que al final termina complicando las relaciones. La tensión sentimental está presente entre los cambios de escena y los diálogos que se constituyen sobre todo a partir del segundo acto; este ingenio con el cual Tirso de Molina logra el efecto deseado de la incomodidad y el abuso de los romances para lograr lo deseado, son testimonios del profundo alcance que la obra del mercedario logra alcanzar en el construcción psicológica de los personajes y las situaciones. Muchos otros tópicos pueden ser encontrados en esta comedia, como lo es la amistad cortesana, el mal de amor, las perturbaciones románticas, naturalmente los celos e incluso la constante parodia del amor cortés que Tirso de Molina suele montar en sus obras, aunque en este caso muy disminuido a la mínima expresión del gracioso, Gascón. Por lo tanto, es esta comedia podemos observar un elaborado entramado que apunta a un hecho social, un tópico literario y una arraigada creencia áurea: los celos con celos se curan.

Alejandro Loeza

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