La mujer que manda en casa

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Esta obra, junto con El amor médico, es de las obras que, desde mi punto de vista, pueden ser más atractivas a nivel temático, en el conjunto de las obras reunidas en la Cuarta parte de comedias de Tirso de Molina. Pero a diferencia de la antes mencionada, La mujer que manda en casa tiene un claro tono trágico, algo que no es común en las comedias de Tirso de Molina. La obra estaría escrita también en ese momento tan prolifero de la vida del mercedario: entre 1621 y 1625. Sobre esta obra y su injerencia como crítica al gobierno de Felipe IV y sobre todo al Conde Duque de Olivare, Kennedy y Metford han escrito al respecto, al igual que Dawn Smith en su edición de esta misma comedia. Dawn Smith considera que en esta obra podemos encontrar, además de la citada crítica al poder, una crítica a los culteranos, la cual está claramente presente en voz de los campesinos. El título de la comedia proviene de un famoso refrán de la época que reza “La mujer debe gobernar la casa y el marido el arca”, del cual se hace eco los versos finales de esta comedia. Esta tragedia se basa en la parábola bíblica contenida en Hechos de los Reyes 1-2, en la cual el rey Acab, pagano idólatra que sigue consejos de su adúltera esposa Jezabel, intenta quitarle sus tierras a Nabot, esposo de Raquel. La trama se complica no solo con la injerencia del poder que el Rey ejerce sobre sus súbditos a partir del derecho de propiedad, ya que Tirso de Molina complica la obra con la supuesta seducción de la cual es víctima el mencionado campesino por parte de la reina Jezabel. Personaje en segundo plano será el profeta Elías y los acontecimientos del mismo narrados en el Antiguo Testamento.

El primer acto abre con un largo discurso de Acab, rey de Samaria, quien expresa la belleza de Jezabel y su total entrega al amor carnal que se profesan. Jezabel asume el control que tiene sobre Acab y exige la expulsión de los judíos para imponer el culto a Baal, figura pagana que permite lo carnal y terrenal: “no intentes / mostrar de tu amor extremos/ porque mal nos uniremos / los dos en ley diferentes. / Baal es mi dios, Baal / satisface mis deseos; / dioses de los amorreos / tienen poder inmortal; / soberbio, no admite igual / el que en desprecio de Apolo / dice que de polo a polo, /autor de la noche y día, /gobierna sin compañía / y dios se intitula solo” (vv. 89 – 103). Dicho esto, Acab se subordina a los caprichos de Jezabel y persigue y expulsa a los que no profesan la doctrina pagana. Nabot se rencuentra con su esposa Raquel y ambos comparten diálogos en los que muestran el temor ante gobernantes que se subordinan a dioses corruptos y sin virtud en las acciones. Nabot es llamado a entrevista con la reina Jezabel, y temiendo por la virtud del campesino, Raquel le sigue a escondidas hasta un jardín, donde la reina intenta seducir a Nabot. Se continúa un elaborado diálogo en el cual la reina pretende hacer uso del poder que le hace gobernar voluntades: “Por uso y ley / común, a la reina y rey / la mano el vasallo besa.” (vv. 609 – 611). Raquel, entre tanto, sufre de celos al ver la escena de lejos y ver como Nabot besa las manos de la reina. En otra escena, entra Elías frente a Acab y Jezabel  y acusa al rey de afeminar su gobierno: “Afemina tu diadema, / no en la cabeza, en los pies, / pues indigno de ser hombre / te gobierna una mujer.” (vv. 820 – 823). Irritado el gobernante y su reina, condenan a muerte a Elías quien huye volando…Así el primer acto concluye  con la condena de Acab y Jezabel a Elías, ordenando a sus soldados y vasallos que lo capturen. Josefo, Abdías (mayordomo del palacio de Acab) y Jehú concluyen el acto dialogando sobre su deber en función del miedo que les inspira sus gobernantes.

El segundo acto abre con los diálogos de los pastores Zabulón, Coriolín, Dorbán y Lisarina en el cual se plantean entregar comida a los pobres. Abdías confiesa frente a los pastores  proteger profetas y judíos de la persecución que ha mandado Acab y Jezabel. Salen de escena y entran Acab y Jezabel en un diálogo que expresa la frustración de no encontrar a Elías y donde ambos confiesan la crueldad y exceso con el cual intentan dar muerte al profeta y Acab termina por reprochar el fracaso de la misión a sus sirvientes: “¡Seguildos, ejecutaldos! / Pero mirad, que os advierto / que si volvéis sin Elías / seréis al mundo escarmiento” (vv. 1333- 1336) Los tres súbditos expresan la crueldad y tiranía del gobierno de Acab, con lo cual deciden huir de Samaria. Por su parte Raquel le expresa los celos que siente a Nabot por su encuentro con la reina, desarticulándolos con el reiterado amor que este siente por su esposa. Entonces se presenta Acab quien le indica a Nabot el interés que tiene por sus tierras y le propone dejar sus tierras por otras de igual o mayor extensión donde quiera o bien vendérselas puesto el precio en plata. Nabot se niega considerando que aquella tierra es un legado de sus padres y en el que desea ver crecer a sus hijos y futuras generaciones. El Rey, colérico, promete tomar por la fuerza las tierras. Un nuevo episodio entre los pastores comenta las situaciones del gobierno injusto ligado al culto de Baal, mientras que un Dios moral produciría un gobierno más ético. Los versos finales de este acto son dichos por Jezabel quien, colérica, promete la muerte de Elías, por suponer una ofensa a sus dioses y a la forma de vida que lleva.

Elías comienza un monólogo con el cual abre el tercer y último acto. En estos versos, el profeta se pregunta: ” ¿Cómo, omnipotente Dios, / permite vuestro poder / que una mujer / ose competir con vos?” (vv. 1930 – 1933).  Elías continúa cuestionando el porqué de que permita gobernar de forma tiránica sobre los fieles creyentes que tiene, a la vez que comienza a desesperar de su oculto lugar en la cueva en la cual se duerme. Aparece un Ángel que le lleva comida y con el que dialoga sobre los misterios que Dios le depara a él y al pueblo de Israel. En otra escena Acab le comenta a Jezabel la ofensa recibida por Nabot, ante lo cual la reina se inmuta poco pues el rechazo que recibió del vasallo le ofende tanto como lo hecho a su marido. Sin embargo, la reina se vuelve a encontrar con Nabot y le advierte que si no cede a sus caprichos amorosos, permitirá que su esposo le mate. Nabot sin dudar prefiere la muerte a la infamia y el deshonor a su esposa Raquel. Así Jezabel condena a Nabot a morir apedreado. Los siguientes versos son en voz de ciudadanos que muestran su temor ante los gobernantes. Informada de esto Raquel y dándose el beneplácito de la ejecución Acab y Jezabel, la infortunada esposa arremete contra los soberanos, pero también contra la sociedad que permitió la muerte de Nabot: “¡Dejadme, idólatras torpes! / ¡Soltadme, aleves vecinos / de la más impía ciudad / que a bárbaros dio edificios! / ¡Sacrílegos envidiosos, / de un rey tirano ministros, /de una blasfema vasallos, / de una falsedad testigos, / de un Abel Caínes fieros, / de un cordero lobos impíos, / de un justo perseguidores, / de un inocente enemigos!” (vv. 2381 – 2392) y finalmente pide morir igual que su esposo. Sin embargo, los súbditos del Acab se rebelan contra ellos: Abdías, Josefo y Jehú, junto con los pastores, se ven conmocionados por las lágrimas de Raquel. De esta forma se da muerte a Jezabel y Raquel le condena en clave de justicia divina: “¡Ah, bárbara! ansí castiga / el justo cielo tiranos, / que si tarda, nunca olvida.” (vv. 3082 – 3084) y “Ya se acabaron mis penas, / dulce esposo, prenda mía. / Tu Raquel en tu venganza / esta sangre te dedica.” (vv. 3101 – 3104) Y Jehú resuelve los últimos versos con una advertencia a manera de moraleja: “Alce Israel la cabeza,  / pues de Jezabel se libra, / y escarmiente desde hoy más / quien reinare: no permita / que su mujer le gobierne, / pues destruye honras y vidas / la mujer que manda en casa, / como este ejemplo lo afirma.” (vv. 3105 – 3111).

A mi gusto, una de las comedias más propositivas de Tirso de Molina, no solo en el plano dramático y en la construcción de la problemática entre el gobernante tirano y el Dios que no interviene ante la injusticia, sino también por los personajes y la psicología en la cual evolucionan a lo largo de la propia obra. Así, los súbditos de Acab al principio lo respetan por el temor y ese temor se convierte en rebeldía y desacato contra la injusticia del gobernante. A su vez es significativo que la comedia se centra en Nabot, mucho más que en Elías y en Jezabel por encima de Acab, a la vez que inventa personajes como Raquel y Criselia, esta última consejera de Jezabel que aparece brevemente para ayudar a interiorizar los pensamientos de la reina. Ya Dawn Smith ha dicho que la obra tiene propósitos moralizantes en los cuales se busca exponer el comportamiento humano cotidiano y los propósitos más elevados que destacan dentro de ese corpus social. El plano político es importante pero bastante peligroso pues requiere una lectura cuidadosa que no se deje influir por una tendencia que, en efecto existía en algunas literaturas del Siglo de Oro, a criticar al Conde Duque de Olivares.  Así, esta comedia representa un claro ejemplo de ingenio trágico, de estructuración dramática y de cuestionamientos sociales que, sin lugar a dudas, están presentes como metáfora de una época.

Alejandro Loeza

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2 comentarios en “La mujer que manda en casa

  1. Piru

    tu eficaz reseña sobre el arte de Tirso nos permite apreciar cómo el fraile mercedario supo conjugar un tema político con el matrimonio y la sexualidad; dramaturgo y confesor, sólo alguien que conocía tan bien el corazón femenino pudo crear personajes de este calibre; gracias Alejandro; aprendo mucho de tus comentarios. MaríaEugenia

  2. Gracias a ti por participar María Eugenia. En efecto, Tirso supo mezclar temas complejos en obras de gran alcance. La calidad barroca de Tirso está en ese manojo de temas que puede utilizar y mezclar con miras a una crítica concreta. Un tema poco estudiado (o al menos lo) es el de la sexualidad en el mundo dramático de Tirso de Molina y vaya que un buen estudio sobre esto diría mucho sobre las obras del mercedario. Nuevamente, gracias por participar y espero que sea de tu agrado este pequeño y sencillo blog. Saludos.

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