La ficción democrática en un poema de Enrique Serna

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Hace años tuve la oportunidad de leer aquel manojo de cuentos reunidos bajo el título de El orgasmografo (2001) de Enrique Serna (1959): una serie de cuentos sórdidos sobre la sociedad mexicana que presentaba caricaturas veraces de figuras como guionistas frustrados, actrices patéticas, polítcos tan carismáticos como crueles y empresarios infantiles y gamberros. El cuento que da título al libro trata de una sociedad controlada a través de la sexualidad hecha moral para beneficio (claro está) del Estado. El humor negro no puede faltar en esta colección de cuentos, siendo la única píldora contra el dolor de lo ahí narrado. Ese humor es lo único que permite al lector seguir con aquella pesadilla de personajes nefastos y patéticos.

Años después, y de forma anacrónica, leí su cuarta novela, El seductor de la patria (1999) que trata la controvertida figura histórica de Antonio López de Santa Anna. Si algo he sacado de estas dos lecturas es que Serna vivifica el terror de sus ficciones en la realidad: los gobernantes corruptos pero carismáticos, los empresarios nefastos pero necesarios, las actrices y señoritas de concurso de bellezas, tan falsas y postizas como la sociedad que las produce. Serna construye ese horror diario de aceptar lo más denigrante de una sociedad y, lo que es peor, con la autorización, legalización y patrocinio de la recientemente inagurada democracia mexicana(2000).

Así, sus obras suelen ser un sustancial acercamiento al terror del gobernante nefasto y su señora esposa sacada de telenovela para esperanzar a las masas en su caricaturización de la realidad política del país norteamericano. Y si bien Serna escribió de forma premonitoria hace una decada, ahora la distopía, el horror de una sociedad como rebaño cobra fuerza con las elecciones de 2012 en México. En el último número de la revista Letras Libres (no. 159, marzo) la portada abre con una caricatura que se titula la farsa del poder.

En su interior se encuentra un poema de Enrique Serna titulado “Los nuevos cangrejos”. En este poema nos adentramos en la democracia  que se convirtió en distopía y que Serna denunció hace años en sus obras: una vez más del tópico la ficción rebasada por la realidad. Este poema presenta, no sin cierta ira, la inevitable victoria electoral que el candidato Enrique Peña Nieto del Partido Revolucionario Institucional (PRI) apunta a partir de las encuestas. Versos que narran el futuro cercano, el cual comenzó a advertir hace años y que advierten de las consecuencias nefastas de volver a la “dictadura perfecta“, como la llamó Mario Vargas Llosa a la renovación democrática que cada seis años daba lugar el sistema del priismo del siglo XX. México está a la vuelta voluntaria de la dictadura priista y Serna lo expone en estas lineas.

Los nuevos cangrejos de Enrique Serna

Somos la voluntad mayoritaria,
vamos a la cabeza en las encuestas
y queremos seguir llevando a cuestas
el lastre de una herencia autoritaria.

La fuerza de un maléfico atavismo
nos condena a bajarnos los calzones
para satisfacer a los hampones
que nos prometen dar más de lo mismo.

Nos gusta el vasallaje cortesano,
conquistar con halagos al cacique,
implorar por piedad que nos salpique
bajo promesa de besarle el ano.

Queremos desandar como cangrejos
la senda de la historia paso a paso,
para que los culpables del atraso
nos vuelvan a tratar como pendejos.

Que el culto bebesaurio Peña Nieto
resucite las épocas doradas
del tapado, el dedazo, las cargadas,
y el PRI vuelva a tener carro completo.

Que el hampa quede bien unificada
para acabar por fin con esta guerra,
que el presidente sea dios en la tierra
y los capos le pasen su mochada.

Que el peso en el mercado se derrumbe
y el pueblo miserable, acobardado,
como eterno menor de edad tratado,
nunca se meta en lo que no le incumbe.

Que los juniors del Verde Ecologista
infesten las políticas arenas
y, después de robar a manos llenas,
huyan con el botín sin dejar pista.

Que los censores de los noticieros
oculten los negocios y las transas
del presidente y cubran de alabanzas
a su voraz caterva de rateros.

Que las cadenas de televisión
inventen un país color de rosa
y elogien sin recato a la mafiosa
líder que secuestró la educación.

Perdamos la memoria, compañeros,
olvidemos los robos de Salinas,
las casas de Montiel, las clandestinas
trácalas de Moreira, los arteros

convenios para inflar la deuda externa
y ocultar los desfalcos al tesoro.
Votemos con amnésico decoro
por el partido de la estafa eterna.

Vuelvan a dominarnos, imploramos,
sujeten nuestras almas con cadenas,
adoramos los yugos y las penas
y cuanto más nos pegan, más gozamos.

La oveja infiel que equivocó la ruta,
vuelve al redil, de su pasado ufana,
honrando la memoria de Santa Anna,
que explotaba a la patria como puta.

Falló la democracia, retornemos
al dichoso letargo del pasado.
Únete al ganador, pueblo agachado,
porque nada mejor nos merecemos.

Tomado de Letras libres.

Alejandro Loeza

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2 comentarios en “La ficción democrática en un poema de Enrique Serna

  1. Piru

    Aprecio las sagaces “entradas” de Serna en el imaginario social de México, país que, sin embargo, es algo más que la suma de sus regímenes políticos, país que tiene una singular y atroz trayectoria histórica y espiritual, y cuyos intentos de reconstruir el equilibrio social son extraordinarios, país que nos dio al resto del mundo una civilización precolombina que alteró totalmente nuestros presupuestos mentales a comienzos del XVI, escenario de la mayor y más conocida conquista, México rico al que “todo el mundo se le inclina” como versa Balbuena (Grandeza Mexicana, 1604), primera revolución que dio a un “indio” masón como presidente que quitó las tierras comunales a los indios, estabilidad agraria y demográfica bajo el Porfiriato y los grandes latifundistas católicos, primera revolución izquierdista del s. XX, primera nacionalización tercermundista de los recursos naturales, lugar de tremendos escritores como Paz o Fuentes o Castellanos y de pinturas únicas como las del Tamayo o Rivera o Frida, imperio secular del PRI y del narcotráfico y la alta finanza, expolio de los campesinos y foco de emigración, reconquista católica del PAN y del capitalismo, México que aún intenta conciliar todos estos aspectos en el palimpsesto de su existencia.

    • Vaya que llevas razón. Muchos de los escritores que mencionas (Balbuena incluido) han plasmado esa complejidad de la historia social e histórica de México. Lo cierto es que la obra de Serna relata los vicios sociales asociados a ese pasado tan heterogeneo que se tiene en México. Aunque no intento “resumir” el imaginario sociald e México en un partido político, mucho se puede entender de la sociedad que lo valida, nuevamente. Creo que vale la pena leer a Serna para adentrarse en ese imaginario social, que si bien, no es la realidad tal cual, explica, de forma trepidante un referente social que rompe con la ficción. Gracias por el comentario. Saludos

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