El melancólico de Tirso de Molina

Estándar

tumblr_mfebnc8pjb1r23msio1_500

La comedia El melancólico presenta una serie de personajes, motivos y acciones similares a otras obras del fraile mercedario, Tirso de Molina. El enredo, los problemas amorosos que suponen las diferencias de clases sociales y los registros rurales son algunos de ellos. Quizás el valor más significativo de esta comedia está en la discusión erudita sobre el término melancolía. En esta breve y sencilla reseña no me ocuparé en exponer argumentos e ideas que giran en torno a esto, sin embargo, considero importante precisar que varias obras de Tirso ya ocupan este mal médico de la época: lo encontramos en el auto sacramental No le arriendo la ganancia, donde Honor sufre éste mal y en el personaje de Flavio, en la novela miscelánea Deleitar aprovechando, donde la ausencia del ser amado (su cuñada) hace desesperar al personaje. También considero pertinente comentar que el ennui (elemento utilizado por la poesía de trovador y que expresaba pena y tristeza) relaciona la melancolía con la ausencia o pérdida de lo que se ama. Las obras de la Edad Media tratarían, en general, tres tipos de melancolía: la melancolía poética, la melancolía generosa y la melancolía médica. Al juicio del lector, pueden quedar estos y muchos otros antecedentes sobre la melancolía y su valor psicológico y médico en la época en cuestión.

Por su parte, en el primer acto de la comedia, los pastores Firela, Carlín y Leonisa discuten sobre amores, destacando el papel de gracioso de Carlín y el léxico del medio rural. Mientras que Carlín canta la belleza de Firela, Leonisa le contará a esta misma su amor por Rogerio, joven noble y señor de las tierras donde viven. Sin embargo, la bella pastora destacará la maestría del joven en numerosas artes, pero su frialdad y distancia del amor:

Leonisa.              Ese Rogerio, aquese hombre
que tiene el alma de piedra
en cuerpo de hueso y carne
descuidado me desvela.
Ese que todo lo sabe
y haciendo del campo escuelas
le llaman fénix los sabios
en las armas y en las letras;
desdeñoso presumido,
con saber todas las ciencias
ignora las del amor,
que son las que el alma precisa. (vv. 136-148)
A su vez, la pastora reconocerá que su condición social “afea” su belleza, su interlocutora, Firela, le concede las características expuestas de Rogerio, le recuerda que es heredero de las tierras que labran de Pinardo, su padre y que «Las letras, según el cura, causan al sabio soberbia» (vv. 201-2). También hará énfasis en sus diferencias de la estratificada sociedad áurea. Leonisa reflexiona sobre su amor por Rogerio y propone una igualdad social que parte del amor y el alma, siendo esto lo que ennoblece a la pastora. En la siguiente escena, Pinardo, supuesto padre de Rogerio, vuelve a enumerar las artes que éste domina: esgrima, música, filosofía, astrología, metafísica, arquitectura y las letras. Rogerio le externa a Pinardo su interés por estar en la corte, lugar donde su ingenio se encontraría mejor. Sin embargo este le cuenta de su temor por la ausencia de un arte que aún no domina: el amor. Pinardo advierte, en su discurso, la potencia destructora que el amor tiene en nobles y pastores. Pero Rogerio no entiende razones y acusa su medio de ser su carcelero. Cerca de ahí, el Duque, Enrique (conde) y Clemencia (noble) cazan. En  “apartes” Clemencia y Enrique confiesan obtener el poder del Duque por medio de matrimonios que sean beneficiosos a su nobleza y el Duque confesará que sospecha que un hijo suyo hay en esos lares. Enrique desea beneficiarse del matrimonio con Clemencia, pero el Duque le advierte: «Ni a Bretaña ni a Clemencia, / que tengo ya sucesor» y sobre la mano de Clemencia (sobrina del Duque) advierte que «Hijo es mío natural / mi Rogerio, y la prudencia / que hace a mi amor resistencia / le dará mujer igual» (vv. 568-9 y 584-7). Sale el Duque y entran en escena Rogerio y Pinardo, confesando el primero que se ha enamorado de una dama que ha visto por el campo. Todos se reúnen y el Duque invitará a Rogerio a la corte:

Duque. Pinardo, ya que las canas
lícitamente os jubilan
de la asistencia en mi corte,
Rogerio es bien que la siga.
Conmigo quiero llevarle.

Rogerio.              ¡Ay, cielos!

Leonisa.              ([Hablan aparte.] ¿Qué es esto, amiga?
¿Hoy amada y hoy ausente?

Firela.   Quien bien ama tarde olvida

Pinardo. Ha cumplido vuestra alteza
en esa acción con distintas
esperanzas y deseos. (vv. 819-29)

Rogerio. (Aparte) Pretendí ser cortesano
antes de verte; ya vista,
la corte será desierto
que ausente de ti me aflija. (vv. 843-46)

Es a partir de acá cuando Rogerio comienza a “melancolizarse” y a sufrir por la ausencia del ser amado, Leonisa. Clemencia entenderá su destino amoroso con Rogerio y en escena aparte Leonisa y el melancólico Rogerio se prometen correspondencia y amor pese a la distancia que les separa del campo y la corte. Así termina esta primera parte.

En el segundo acto, el Duque comienza pronunciando un discurso presente en voz de otros personajes tirsianos sobre cómo el poder cansa y abruma al gobernante (Privar contra su gusto), que por lo demás, acá es rico e interesante por aunar el poder a la vejez y cansancio del cuerpo a la del gobierno. Rogerio externara su desdicha aunque sin mencionar su amor por Leonisa. Clemencia le declara su preferencia a Rogerio y este le rechaza, apuntando que «mi […] pesar / ceda a la melancolía / el derecho del amar» (vv. 1158-60). Y la melancolía se vuelve una constante de los discursos de Rogerio:

Rogerio.              Morir, Leonisa, es mejor;
batalle en mi fantasía

esta contraria porfía
mientras la vida haga pausa
como se ignore la causa
de tanta melancolía. (vv. 1230-35)

Por su parte, Enrique interroga a Rogerio sobre sus intenciones con Clemencia, quien le desprecia. Rogerio no le deja nada en claro al noble y en escena aparte, Carlín es interceptado por Clemencia y acá comenzará el principio del enredo. Ella le confiesa el amor que siente por Rogerio, y Carlín hablará del amor de Rogerio por Leonisa pero sin mencionarle. Por lo tanto, Clemencia creerá que la melancolía amorosa de Rogerio tiene que ver con ella. Firela le contará a Leonisa que Rogerio se casará con Clemencia, mientras que ella, Leonisa, recibe un regalo que creen es de Rogerio, cuando en realidad es de Filipo, pretendiente a matrimonio con la pastora. Al final de este segundo acto, Rogerio y Leonisa se confrontan, acusándose uno al otro por la confusión sembrada por Firela y Clemencia.

En el tercer acto, Rogerio abre la escena en un monólogo en el que dice:

Rogerio. Estaba melancólico yo, cielos,
por ver que un imposible apetecía,
¿qué haréis agora, pues, desdicha mía,
si sobre un imposible os cargan celos? (vv. 2058- 61)

Rogerio y Filipo se confrontan aunque el Duque aparece y frena la posible confrontación armada, latente a lo largo de este tercer acto. El Duque da la noticia a Rogerio que Clemencia está enferma por «vuestro amor tibio y remiso» (v. 2243). En cruce de cartas, Rogerio por fin comprende el mal entendido, Enrique le confiesa su amor a Clemencia y ella lo acepta por bueno. Es Leonisa quien explica el malentendido:

Leonisa.              Firela hizo aquese enredo
por casarme con Filipo
y Carlín fue el intrumento.

Rogerio. Filipo mismo te culpa.

Leonisa.              ¿Pues qué amante, si no es necio,
siendo parte apasionada,
no mentirá en su provecho? (vv. 2699-705)

Resuelto el enredo, Pinardo aparecerá para explicar que Leonisa es en realidad noble y por ardides políticos, fue dejada entre pastores. Resulta que Clemencia es su hermana. De esta manera, se dan las felices bodas entre Enrique y Clemencia y entre Leonisa y Rogerio.

Si bien los apuntes de Arellano-Sbriziolo en la introducción a esta comedia son muy acertados con referente al modelo del cortesano y el medio del palacio como fuerte influencia en la confección del personaje de Rogerio, es mucho más palpable la calidad melancólica del personaje. Así como antes he mencionado obras en las que Tirso expone personajes con carácter similar al de Rogerio, hay que recordar que en El amor médico, Tirso da toda una lección a conciencia sobre el mal de amor y la melancolía que ésta produce. Encuentro acertado entender la comedia El melancólico como parte, modelo y complemento involuntario de Esto sí que es negociar, con sus respectivos matices. En El melancólico, acudimos a ese choque entre sentimientos amorosos y trabas sociales que Tirso plasma en su obra. La calidad sabia y melancólica de Rogerio ofrece a un personaje propio del modelo cortesano de Castiglione. Es pues, El melancólico de Tirso de Molina, una comedia de enredo que expone diversas dimensiones de la corte, el amor y las clases sociales de la España del siglo XVII.

tumblr_lswz61Z75A1r23msio1_500

Alejandro Loeza

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s