La peña de Francia de Tirso de Molina

Estándar

PCRelojSolNevado_1

 

Comedia de corte hagiográfico, con varias singularidades temáticas, métricas y ante todo de motivos políticos y de poder que han dado pie a una intensa labor crítica por los tirsistas. La obra está dentro de la Cuarta parte de comedias de Tirso de Molina y en un principio, el tema por el cual se gana el título, haría referencia al milagro de san Simón Vela. En un principio, la novela puede recordarnos a una comedia hagiográfica que Tirso puso en su Primera parte de comedias, en la que trataba como san Bruno se desencantaba de lo mundano en El mayor desengaño. Sin embargo, esta comedia, como ya anticipo, dedica más espacio escénico a los ardides políticos y amorosos que a los procesos del santo con respecto al desengaño de lo mundano.

El primer acto abre con la advertencia que Ricardo, tío de Simón, le hace sobre su edad y soltería a los treinta años cumplidos:

Ricardo.               Ya tu edad las flores pasa
de la adolescencia tierna,
y la juventud que abrasa;
treinta años tienes, gobierna,
sobrino, tu hacienda y casa
que tu flojedad me espanta. (vv. 11-16)

Simón le responde que, pese a su soltería, no se haya en el ningún mal y que por el contrario, es buen hombre. Sin embargo, Ricardo no ceja en su propuesta y le propone unirse en incestuosa relación con su prima, haciendo mención a la dispensación de Roma común en la época y que ya refirió Tirso en otras comedias (Amazonas en las Indias, por ejemplo). Entonces Ricardo le recuerda los «tres estados que el mundo» le ofrece, a saber, las letras, las armas y el ser mercader:

Ricardo.               Las letras, sobrino, son
estas; si apeteces letras
(que te causan confusión)
y sus misterios penetras,
honrarás su profesión,
que bien puedes ser casado
y juntamente letrado (vv. 96-102)

Las armas dan en el mundo
honras de real aparato (vv.124-5)

Si este estado [mercader] seguir quieres,
los príncipes de más nombre
harán cuanto les pidieres,
que ya el más presumido hombre
adula a los mercaderes. (vv. 166-170)

 

 

Así Simón evalúa los tres platos que le han servido, haciendo una muy curiosa comparación entre las mujeres y los dichos oficios, a saber:

Simón.                                 Las letras, porque ellas son
tan sabias para engañar (vv. 186-7)

Las armas, por ser extrañas
en el mundo las hazañas
con que atropellan rendidas
Troyas en Asia encendidas,
y mal ganadas Españas.
El peso y vara es la vida
de su codicia fingida,
porque la mujer más cara
suele al medir de una vara
dar los gustos sin medida (vv.191-200)

Así resulta para el protosanto, los tres oficios un agobio de lo que es la mujer y después de este diálogo tan ingenioso, Simón se duerme, siendo interrumpido por una voz que le anuncia que debe buscar la peña de Francia, lugar donde encontrará esposa santa y bella. De esta petición Simón interpreta que en dicha peña encontrará una esposa «que el honor ha menester / que no la ablandará el oro / si de de peña la mujer» (vv. 283-5).  Entonces Simón parte en búsqueda de la famosa Peña, y la participación más prolongada del mismo acaba, para dar pie al entramado político y amoroso que ocupará la gran mayor parte de la comedia. Catalina, infantes y hermana del Rey Juan II, profesa amor por el noble Enrique. Sin embargo, el hermano de este último, Pedro, también está interesado por la infanta y entra a competir con el de su propia sangre. Escena después, Catalina, en el castillo, deja abierta la venta de su habitación, la cual aprovecha Pedro con ayuda de una escalera para, en medio de la noche hacerse confundir con su hermano, Enrique. Sin embargo, al oír a su hermano acercarse, huye del lugar, y al dejar la escalera, Enrique sospecha su deshonra. Llega el rey y contempla a Enrique al pie de la ventana de la infanta, e inmediatamente entiende el acto como una deshonra, a la vez que aparece Pedro, con intenciones de quitar la escalera. Ambos hermanos son puestos en la cárcel, terminando así el acto primero:

Pedro.                  ¿Quién me prende?

Fernán.                               El rey.

Pedro.                  ¿El rey? ¿En qué de mí se ofende?

Rey.                                      En que os hacéis también, don Pedro, cómplice
en los insultos del hermano vuestro. (vv. 1027-30)

Abren el segundo acto Gonzalo y Pedro, quien se encuentra preso, pero el primero le ofrece la libertad a cambio del favor de la infanta si acusa a su hermano y le traiciona. Este acepta. Mientras tanto, Catalina diseña un plan para liberar a su amado Enrique, mandando a ser liberado con unas llaves de contrabando. Mientras tanto se consuma la traición de Pedro:

Gonzalo               Por mi consejo, don Pedro,
estáis libre y sois marqués,
y la infanta antes de un mes
será vuestra. (vv. 1275-79)

Pedro.                                  Venderé por ella yo
no a un hermano, a todo el mundo. (vv.1282-3)

En la cárcel, Enrique es informado de todos los movimientos políticos que se dan en la corte, y afirma que el rey podrá «hacerlos nobles, / pero a nadie dellos fiel» (vv. 1294-5). Padilla, sirviente de la infanta Catalina, libera a Enrique quien se encuentra con Fernán y Pedro, contra quienes pelea, da muerte a Fernán, y Pedro y Gonzalo huyen cobardemente. Enrique, con precio a su cabeza huye al campo, donde se dan diálogos entre rústicos y Elvira, campesina de gran belleza se enamora de Enrique, quien nota su belleza. Los versos finales del acto son sobre el amor que ambos se profesan.

La primera escena del tercer acto consiste en diálogos pastoriles que básicamente plantean diversos temas pero en el que se destaca el diálogo entre Melisa y Elvira, y esta última le advierte a la primera que Enrique «se me entró por la vista / a robarme el corazone» (vv. 2233-4). Por su parte, el Rey confirma que Enrique huyó y Pedro, aparte, se avergüenza de la derrota que recibió aquella noche. Aunque en el acto anterior Simón había tenido breve aparición haciendo en la prisión con Enrique, no logra poner diálogo de mayor interés. No es sino has este tercero donde su búsqueda por la Peña lo lleva a Salamanca, guiado por la voz…

Simón.                                 Un agujero hasta dentro
llega en la peña, de donde
cayó el risco. En él se esconde
una imagen que es su centro.

Ante el milagro de la Peña, de donde sale una imagen de la Virgen Santa, se descubre la traición de Gonzalo (por propia boca) y así todo se resuelve con felices nupcias: Enrique con Catalina, Pedro con Elvira (quien resulta ser noble, claro está) y el perdón del Rey quien restituye a todos los nobles en sus cargos. El pastor Tirso, explica el milagro

Tirso.                                    descubrió una imagen santa
dentro de una dura peña
de donde salió más crara
que el sol, y llevando todos
azadones y palancas
desencajamos el risco
do la imagen se encerraba;
y cortando de los robles,
de enebros y encinas, ramas,
para adornarla, hemos hecho (vv. 3079-88)

Simón entrega la imagen para su custodia a los padres de la orden dominica y Enrique cierra la comedia afirmando que «Esta imagen (de Dios Alba) / es la que España venera» (vv. 3133-4).

Es así como observamos lo dicho por Vásquez en su introducción a esta comedia: «El componente histórico está supeditado al hagiográfico, que es el foco, el núcleo central e inspirador de la acción». Esa historia, profana, se hace acompañar de elementos del santo que Tirso habría encontrado en el Flos sanctorum de Alonso de Villegas (1568) y el de Pedro de Rivadeneyra (1599-1601). Una comedia interesante, que de sus hojas se puede desprender interpretaciones dignas del complejo entramado político del (en efecto) mozo rey Felipe IV. Sin embargo, peligro lleva ese camino y disfrutar de la obra bajo sus propias leyes es más interesante, a mi juicio. Ahí la traición del hermano, Pedro, quien vende a su hermano por el amor de una dama. Del otro lado las envidias, la nobleza, los ardides amorosos y un santo, que en este caso, es sombra de la dramaturgia, mero protagonista de los dilemas pasionales dentro y fuera de la corte.

 

 

[Cito por la edición: Tirso de Molina, Obras completas. Cuarta parte de comedias II, ed. I. Arellano, IET, Navarra, 2003]

 

Alejandro Loeza

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s